Alma

Eterna

Estás aquí conmigo, aunque no pueda verte. Estás aquí, viéndome reír cada vez que te recuerdo a mi lado. Estás por las noches cuando me voy a dormir y miro al cielo como buscando un beso más, el calor de tu abrazo, una sonrisa, un te quiero. Estás también cuando me siento sola, y en esos momentos en los cuales  todos se ríen de mis tonterías. Sigue leyendo “Eterna”

Anuncios
Alma

Cada siete días

Una mujer sola, en un granero, cuenta los billetes que tiene en la mano, separa lo del pasaje y lo guarda en su bolso. Ya ha comprado las verduras que llevará a su casa, hace cuentas, el dinero que sobra debe alcanzar para lo que le falta, los granos, el pan y la carne que tanto le gusta a su niña pequeña. Piensa en sus hijas y sonríe al pensar que por fin las verá, después de una larga semana de trabajo. Sigue leyendo “Cada siete días”

Alma

Desasosiego

No hallo silencio. Busco en la soledad de la noche la calma que mis latidos me niegan. No la encuentro. Mi sangre bulle en mis oídos, fuerte como un tambor, bum, bum, bum. Quiero dejar de sentir, anestesiar por un instante siquiera todas las voces que gritan en mi cabeza, los recuerdos que se agitan en mi interior. No encuentro la forma. Cada pequeña frustración se ha acumulado poco a poco en un sin fin de reclamos inútiles que nunca serán escuchados, cada lágrima es más vaga y más queda que todas aquellas antecesoras que surgieron más que por rabia, por dolor.

No me reconozco. No sé si era yo aquella que fui un día o esa que ha llegado a ocupar su lugar. Sigo armando pedazos de dicha con cintas de olvido y de resignación. No siento mi alma. Se ha deteriorado de una forma oscura que no reconoce ya a su creador.

La rabia me ciega y en la poca lucidez que me acompaña ruego no perder del todo el corazón. Respiro profundo y por mi cabeza asoman pensamientos siniestros sin fin. Ya no quiero oírlos, pero en algún sitio queda un lazo fuerte que aún sin quererlo los mantiene aquí.

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

Alma

Ella

Dos cosas siempre le habían llamado la atención sobre ella misma. Una de ellas era que jamás perdía el apetito, a pesar de las circunstancias, del dolor físico o del alma, a pesar de la tristeza, la angustia o la rabia, a pesar de la preocupación, el apetito siempre estaba presente; tal vez era porque ya había intentado matarse de hambre una vez y no lo había conseguido. Sigue leyendo “Ella”