Urban

Obsesión

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En ese estado de inconsciencia puro y sublime, solo podía verla a ella. Ella sentada en el columpio sonriendo para él, ella bailando entre sus brazos en medio de la lluvia, ella corriendo por el bosque entre las hojas secas sin dejarse alcanzar; ella, tan ella y tan suya.

No podía pensar en nada más, no recordaba siquiera el rostro de aquel hombre que la había arrancado de sus brazos, no recordaba el día en que se había marchado dejándolo solo en la estación del tren, no recordaba ya las noches solitarias que había pasado escribiendo largos versos en su honor; solo la veía a ella, con sus ojos profundos y su cabello largo, tomando su mano una y otra vez.

En ese momento no podía más que abrazarla, aspirar su aroma, sentir su suave piel. Sabía que ahora no podría dejarlo, que nadie más vería ya sus lindos ojos; que nadie más volvería a besarla y eso lo llenaba de un profundo y hasta obsesivo placer.

Amaneció en sus brazos, perdido en sus pensamientos y sintiéndose pleno por tenerla otra vez, pero el sol lo despertó de su largo hermoso sueño y, al contemplar el cadáver de la mujer que tanto amaba y sus manos llenas de sangre, decidió morir también.

Imagen tomada de internet: https://psicologia.laguia2000.com/el-amor/el-amor-y-el-crimen

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Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

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