Alma

Ella

Dos cosas siempre le habían llamado la atención sobre ella misma. Una de ellas era que jamás perdía el apetito, a pesar de las circunstancias, del dolor físico o del alma, a pesar de la tristeza, la angustia o la rabia, a pesar de la preocupación, el apetito siempre estaba presente; tal vez era porque ya había intentado matarse de hambre una vez y no lo había conseguido.
La otra era su capacidad de reír, aunque fuera con lágrimas en los ojos, con el corazón hecho pedazos, con las ilusiones regadas por el piso, ella siempre podía desternillarse de risa con algún mal chiste, una película o una situación banal cualquiera.
Siempre lo lograba sin darse cuenta y luego se preguntaba cómo podía, y hasta llegó a sentirse culpable.
¿Traicionaba acaso sus propios sentimientos al atreverse a reír a carcajadas mientras su pecho ardía de dolor?
¿Qué podía ser lo suficientemente gracioso para tomarlo en cuenta mientras su vida se hacía pedazos dentro de un tornado oscuro lleno de temor?
—Tú nunca paras de reír— Le dijo alguien un día.
Ella hubiera añadido — Tampoco paro de comer—
Y es que tal vez eso fue lo único que la ayudó a vivir, a no morir en el mar de llanto que la inundaba desde que era niña, sin saber por qué.
Tal vez fue la única forma de enfrentar la perdida, esa que siempre hizo parte de su vida de una u otra forma y que se materializó muchos años después desde lo más profundo de su ser.
—Tienes que comer— Le dijo un día su madre, haciéndole saber que estaba allí y que nunca la había abandonado.
No sé si algún otro día alguien le haya dicho que había que reír, pero siempre fue eso lo que le produjo mayor bienestar.

Hoy, en algún lugar, en alguna vereda apartada del mundo que cree conocer, una mujer rota escribe, tratando de ignorar el frío a su alrededor. La vida se empeña en propinarle golpes una y otra vez, y la tormenta que la envuelve intenta hacerla claudicar. Pero aún no es tiempo, aún la sonrisa no ha decidido abandonar su rostro y el apetito despierta con furia una y otra vez. Aún hay pilares y amores y amigos, aún le quedan fuerzas para no rendirse, aún le quedan motivos para batallar.

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s